viernes, 16 de octubre de 2020

¿Quién me enseñó a Vivir a Plenitud?

 

Mi mamá!

   Cuando siempre les estoy hablando y escribiendo sobre “Vivir a Plenitud” es porque crecí bajo un ambiente de plenitud creado y cultivado por mi mamá. Ella es la responsable de este estilo y filosofía de vida.

   Desde pequeña sostener conversaciones con mi mamá era increíble, podíamos hablar de muchas cosas, mi mamá me hablaba como si yo fuera otro adulto y eso la hacía especial para mí, y si no me desafiaba a leer libros o ver televisión y a partir de allí, entonces tener temas de conversación.

   Cuando les digo que ella cultivo este estilo de vida de “Vivir a Plenitud” de lo cual lo importante y significativo sobre los distintos asuntos, es no preocuparte, sino ocuparte de las opciones o soluciones que tienes, pero mejor que todo eso, era cuando nos decía a mi y a mis hermanas, no  ocupen su tiempo en resolver algo que no tiene remedio, mejor ocupen su tiempo en encontrar algo nuevo o en crear algo nuevo que ocupe el lugar de lo otro.

4 Generaciones: Mi abuela, mi hija, mi mamá y yo.


   Por tanto, en mi casa, lo que se iba rompiendo o dañando si era muy complicado arreglarlo, se iba botando, muebles, electrodomésticos, ropa, comida, papeles… eso sí, a lo que ella se refería, si sales de lo que ya no conviene, llegará a ti lo nuevo y lo que te mereces. Es decir, nosotras siempre nos veíamos y nos vemos vigentes, como nuevas y actualizadas, me refiero a mis hermanas y a mí, mi hermana menor hoy es abuela y si vieran lo joven que se ve con sus dos nietos.

   Lo otro que mi mamá siempre nos decía, era disfruten el momento, porque a veces andábamos con ella en la calle o de shopping y mis hermanas o yo le decía que teníamos que regresar para cumplir con deberes o tareas de la escuela, y ella decía ahora estamos de tiendas, cuando lleguen se pondrán a hacerlo y terminar, así duren hasta la madrugada, pero ahora disfruten lo que estamos haciendo y después disfrutan las tareas, pero no se puede estar aquí, pensando en otra cosa.

Mi suegra, mi hijo y mi mamá, en la graduación de mi hijo.


   Cuando mi mamá nos hablaba de los que nos conviene, se refería a todo, desde la ropa hasta nuestros novios o amistades, y se refería tengan todo lo que sume, que les de, que les aporte, sino mejor es dejarlo ir, aunque sea doloroso. Ella, siempre ha sido muy practica y la ley del desapego la hace muy funcional. Hoy esta sola en Venezuela con mi hermana Maira, ella dos en la casa y la perra de mis sobrinas, ellas tres, porque todos emigramos y aún así mantiene buen semblante y excelente salud.

   Ella nos visualiza exitosos, llenos de vitalidad y prosperidad, porque ella siempre hizo reencuadre, nunca veía lo feo o terrible en las situaciones, si nosotras veíamos un mendigo, ella veía a un hombre buenmozo sucio y abandonado, que quizás, se abandono a si mismo y por eso se castigaba de esa manera. Así me dijo una vez a mí. Imagínate a ese señor limpio y bien vestido, que podría ser, yo hice lo que ella me pedía y me quede mirando sus manos… y me imagine a un médico, se lo comente y ella me respondió, probablemente lo es, pero vivió algo terrible en su vida y decidió ser una migaja de persona.

Mi mamá con mi hja.


   Muchas personas, sus amigas y mis primos siempre la buscan para conversar con ella, porque es una excelente mentora, una mujer alegre, siempre con ganas de vivir, y ella y mi papá nos demostraron la grandeza del amor y el romance y también que la felicidad es un concepto para cada quien, porque lo que nos hace feliz a nosotros, no hace feliz al otro, por tanto, cada cual debe buscar y encontrar su manera de “Vivir a Plenitud” es decir, ser feliz y próspero.

Mi mamá en su cumpleaños


 Mary Ángel Bohorquez

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