sábado, 31 de enero de 2026

Las Visitas en Navidad

Cada mes de diciembre en Navidad, sea el lugar del mundo donde estes, es una nueva oportunidad para los encuentros familiares, pues para la nochebuena desde todos los rincones del mundo siempre hay un hogar de encuentro. Usualmente la casa de los abuelos o la casa materna y todos llegan a la ciudad y se hospedan en esa casa o en posadas o con otro familiar, para celebrar la cena de navidad y luego compartir dulces y regalos. Así fueron mis navidades, desde niña en la casa de mi abuela Camila, la casa de la avenida 14 en Maracaibo. Hasta mis 50 años después de allí, las cosas comenzar a cambiar y tuve que emigrar de mi querida Maracaibo y partí rumbo a Portugal, para asentarme en Lisboa. Mi primera navidad lejos de mi tirra natal Venezuela fue la navidad de 2019, fue linda por ser diferente, pero los demás estaban ausentes. Era la primera navidad fuera de nuestro país y afortunadamente estábamos juntos mi esposo, mis hijos y yo. La cena de navidad fue como siempre y nos dimos regalos de apenas 5 euros, para el 31 fuimos a orillas del río Tejo para ver los fuegos artificiales. Pero como todo era novedad, pues nos sentimos bien. Al año siguiente fue la pandemia y la siguiente nosotros estábamos con la gripe, así que siguieron siendo navidades entre 5, con las 3 gatas y las tradiciones de siempre, pero recuerdo que, entre mis deseos, pedí volver a tener navidades con familiares, y así sucedieron en los próximos años que comenzaron “Las visitas en Navidad”.
Primero vino mi suegra a pasar navidades con nosotros en 2023, y con ella mi sobrino Daniel y su esposa que vivían en Braga, y para el 31 se apareció su papá, mi ex cuñado Humberto, con su esposa y su hija y celebramos en mi mini apartamento un gran encuentro familiar, Reinaldo trajo prestada una mesa armable de su trabajo, y con taburetes y sillas completamos una mesa de 11 personas, y al año siguiente igual vino mi hermana Maira a pasar la navidad y con ella su hijo David desde USA, más su hijo Daniel que ahora vivía en Aveiro y se apareció otra vez Humberto, su esposa y su hija, para una mesa de 12 personas.
Este año que paso, decidimos paz y tranquilidad, nada de encuentros, pues durante 2025 personas en la familia habían fallecido, un familiar de los Andrade y otra de los Gutiérrez, y sentimos la necesidad de mantenernos recogidos, solo con una cena y un intercambio de regalos en lo íntimo. Pero como el decreto esta manifestado, pues ocurrió algo particular, un amigo, un buen amigo, que ha sido mas que un colega, estaba de pasada en Portugal para el día de Navidad y me quería saludar y compartir conmigo. El día de Navidad 25 de diciembre de 2025, mi colega de la Universidad, el profesor Alfredo y su hijo, llegaron a mi hogar y compartimos un almuerzo venezolano, que su hijo nos agradeció inmensamente, porque quería probar algo venezolano, sin embargo, los postres fueron portugueses y a mi amigo le encanto el Bolo Rei.
Para que ustedes lean, cuando los deseos, se hacen como afirmaciones desde el corazón, el universo conspira para su realización. Fue otra navidad con gente, poca, pero conversar, compartir, sonreír y evocar, volvieron a formar parte de mi hogar en Navidad. Solo les digo a todos los que han venido a este pequeño hogar, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, por contribuir a lograr lo que quise manifestar. Ahora solo pido que las próximas navidades sean con descendientes, para disfrutar de la sonrisa de los niños en mi hogar.